viernes, 29 de abril de 2011

Eres aire.

Definitivamente, eres aire. Eres aire porque sin ti no puedo respirar. Eres el aire que me da la vida, brisa que me alimenta todo los días. Eres aire, invisible y transparente, porque estás aquí, estás allí, en todas partes y a mi lado. Eres el aire que impulsa mis alas y me ayuda a subir, volando alto, por encima del cielo...a tres metros sobre el cielo, ¿qué digo a tres? a diez; a diez metros por encima de las nubes. Eres aire, porque también puedes ser viento fuerte, como un tornado. Y a la vez eres brisa suave y fresca en una tarde de verano. Eres el aire que me despeina, aire que alborota mi pelo, aire que resbala por mi piel. Eres aire que me lleva más allá de las estrellas. Eres aire porque me haces falta. Desde siempre y para siempre. Por eso eres aire.



Aunque, pensándolo bien, no sólo eres aire. Eres todo: aire, agua, tierra, fuego. Eres mi realidad, mi mundo. Eres mi vida.

miércoles, 20 de abril de 2011

Mi pequeño "E".






Lo había leído en cientos de novelas. Lo había visto en miles de películas. Lo he escuchado en millones de canciones, y sin embargo, nunca antes lo había vivido en mi propia piel. Es verdad, existe esa persona capaz de robarte el aliento por un segundo, sabiendo administrártelo después poco a poco. Existe alguien capaz de hacerte temblar por momentos, capaz de robarte el sueño. Existe una persona en todo el mundo dispuesta a perder el tiempo pensando única y exclusivamente en ti, malgastando valiosos minutos de su vida en imaginarte y componerte en su cabeza. Y por otra parte, existe la sensación tan reconfortante de saber que tú también estás haciendo lo mismo.




Resultaría demasiado obvio explicar cómo me siento a tu lado, porque simplemente me siento "muy yo". No queda nada de esa persona chiquitita que creo ser a diario. Me siento la persona más grande del Universo. Sí, suena a tópico pero es verdad, a tu lado soy capaz de todo, porque nada me asusta. No me importa ir por la calle y que todos me miren por llevar esa sonrisa absurda en la cara, porque tú estás ahí, conmigo. No me importa reírme a carcajadas, chillar, ni decir tonterías cada dos segundos, porque sé que de repente puedo abrazarte sin que te lo esperes, pudiendo quedarme así durante horas. Días, yo creo. Es inútil explicarlo, porque aún no se han inventado palabras que puedan acariciarse, olerse o saborearse.




Ahora mismo, lo único que creo, y de lo que estoy totalmente segura, es que ni tan siquiera 500 km. pueden romper algo tan grande.

domingo, 3 de abril de 2011

Terminología.

A veces me gustaría meterme en su cabeza. ¡Qué digo a veces! Me gustaría estar ahí dentro, desde siempre y para siempre. Porque por más que digan que nada es para siempre, a mi no me apetece creérmelo. Para mí, el término "para siempre" significa esto que tenemos nosotros dos. No saber qué hacer si no le tengo, no recordar la persona que era antes de que él entrase en mi vida. Echarle de menos. No echarle nunca de más. Y sentir esa alegría infinita, que me recorre de pies a cabeza, cada vez que le tengo delante.

Que si me falta, me muero. Por eso es para siempre. Porque si algún día le pierdo, se consideraría asesinato, y si le dejo, sería mi peor suicidio.

lunes, 21 de marzo de 2011

Momentos.

Momentos, por existir, existen muchos...El día que le conocí, el día que decidí que comer churros en León sería uno de mis ocho deseos matinales de Año Nuevo, el primer día que le dije que le quería o la primera de las primeras veces. O también el instante en que empecé a quererle para siempre, el minuto exacto en el que le abracé por primera vez en el parque del ayuntamiento, o incluso, la primera vez que le vi buscando mi cara en una estación de autobuses que jamás había pisado antes.


Pero el momento en el que nuestros labios se rozaron por primera vez, esa milésima de segundo...no la cambio por nada en el mundo.


Un número, seis cifras.

miércoles, 2 de marzo de 2011

La definición más perfecta.


Cuando tienes la vida entre tus manos, ya nada más importa. Dejas todo lo que has sido: tu primer beso, el resto de los besos, caricias no correspondidas, abrazos...De alguna forma, dejas de ser lo que eras. Tus errores se desquebrajan, haciéndose tan pequeños que ni tan siquiera tú misma puedes verlos en el suelo. Sonríes, porque empiezas de cero. Te olvidas de ti misma; olvidas que tienes un par de piernas para echar a correr y dos manos que en esos instantes están perdidas. Te olvidas de todo lo que has sido para ser sólo suya. De él, y sólo de él.




Es uno de esos instantes que yo jamás cambiaría por nada...que daría mi vida por vivir cada uno de mís días.

domingo, 20 de febrero de 2011

Amores improbables.

A mí siempre me han gustado los amores imposibles. Siempre he dicho: "Si tengo un amor de verdad, quiero que sea imposible." Y, ¿por qué no? En vez de imposibles, llamémosles improbables. Tal vez porque sólo los amores imposibles nos muestran por momentos qué tan imposibles son en realidad. Son los únicos que nos regalan instantes en los que, dentro de lo improbable, toda la imposibilidad desaparece, se desintegra. Y son esos momentos los que nos muestran que nada es imposible en sí mismo. Nada.

domingo, 23 de enero de 2011

28 de Diciembre, de 2010


Una mañana te despiertas, y descubres que todo ha desaparecido. Has desperdiciado parte de tu vida, haciendo castillos de arena frágiles, sensibles. Ni sus finas fortalezas de concha han logrado detener la marea. Se las ha llevado. Ha arrasado con todo. Y tú has arrasado conmigo.
Tantos planes en el aire, han caído al suelo quebrándose en mil pedazos. "La ilusión es cosa de niños". Es lo que pienso cuando estoy triste. El sabor amargo de la desesperanza es lo único que deja, no hay rastro de lo que en el pasado fueron sonrisas y días felices. Aunque, siempre has sabido que no eras tú el que podría hacerme totalmente feliz, nunca te diste cuenta de que tampoco quería que te marchases. Ahora es cuando toca sacar fuerzas de donde no las hay, de donde nunca las ha habido, y repetirme una y otra vez a mi misma que tal vez todo es mejor así.
Sí, he llorado, como una estúpida. He llorado lágrima a lágrima, pagando todas las sonrisas que debía. Pero sin embargo, miro al horizonte y veo que no todo está acabado. ¿Quién es el culpable en esto? Nadie tiene la culpa de que el cielo arrastre y traiga nubes nuevas, ni de que el sol no brille en las tardes más oscuras, cuando más lo necesito.



Hoy, después de tantos días sin dignarme a pasar por aquí, vuelvo a hacerlo. Y me alegra pensar que el cambio de año me ha traído cosas nuevas, dejando en el 2010 lo que tal vez tenía que quedarse ahí para siempre. Iba siendo hora de que esto quedase aquí escrito también.

Quizás un poco tarde, pero al menos os lo deseo: Feliz 2011 a todos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Tú.


Seamos sinceros, en el momento en que te conocí, pensé "otro idiota". Pero te permití acercarte a mí, y aún no sé por qué. Tal vez el destino ¿no? Es al que siempre se le echa la culpa en estos casos. Alguien te puso en mi camino, y ahí es donde vas a estar siempre. Y si te escapas seré yo la primera que salga corriendo para traerte de nuevo aquí.

Y acepto que al principio fue como un juego. La tontería de "a ver que pasa si..." Hasta que dejó de serlo. Y hoy eres lo más importante de mi vida. Y si te tengo a tí, ahora mismo, te juro que no me importa nada más. Lo dejaría todo, en dos segundos, por pasar el resto de mis días a tu lado.

Me costó adaptarme a todo esto, tanto que ahora ya no sé vivir de otra forma. Pensando en tí, confiando en tí, creyendo en algo que está muy lejos y que sólo nosotros podemos acercar. Pensar en cada segundo a dos centímetros de tu boca, uno, ninguno. Vivir cada caricia tuya en mi piel al borde de la locura. Oler mi ropa al llegar a casa, cuando cae a mis pies, y pensar "tú has estado aquí". Y sonreír. Pensar en cada centímetro de mí que puedas recorrer. Y volar. Y me mata. Me mata no poder expresar con palabras todo lo que siento. Me mata no poder sentarme encima tuya a diario, dando saltitos por la mañana y decir "buenos días, dormilón". Quiero que me enamores todos los días, y que tú te enamores de mi sonrisa, si aún no lo has hecho. Despeinarte y que me despeines. Enloquecer juntos. Hacer poco a poco que todo vaya creciendo. Te has convertido en algo mágico, ideal, esencial, perfecto. Y te quiero...¡joder que si te quiero...!


Por favor, no me dejes nunca. Nunca.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Elígeme.


Yo escogí mis gustos, mis preferencias, mi asignatura favorita. Escogí mis sueños, mi vida. Y escogí a una persona. Unos escogen a la persona más simpática y divertida. Otros escogen millonarios, rubios de ojos azules, modelos, actores, altos, universitarios e inteligentes. Y yo, le escogí a él. Escogí que me gustase, por su mirada, por su pelo, por sus ojos. Por todo él en su conjunto. Porque me hace creer que es perfecto, como nadie nunca antes lo había hecho. Lo elegí a él para compartir mi cama, la suya, y tal vez, para llegar a amanecer a su lado el resto de los días de mi vida. Lo elegí para ser el primero, y el último. El único. Y para mí es eso; el mejor de todos. Con un sobresaliente en todas mis materias. De todas las formas posibles, el primero que me suba al cielo sólo con un beso. Elegí su dulzura y su indiferencia. Le escogí a él para conducir mis sentimientos. Y no es ahora cuando quiera pensar...qué pasará si algún día lo pierdo todo.


Si tenemos que elegir...elijámonos.

lunes, 1 de noviembre de 2010

De cara al infinito.


Algún día, alguien podrá decir de aquella muchacha de 17 años, que no se cansó. Que jamás se rindió. Que recorrí medio mundo, mundo entero. Parte de la galaxia.

Ahí estará. La persona que pueda verlo para contarlo. No sé quién será, pero se lo contará a todo el mundo: "Encontró a su poeta. A aquel que buscó hasta en las personas más estúpidas, como es de esperar, sin respuesta alguna. Encontró a aquel que también creía en la filosofía, que odiaba las ciencias y las matemáticas sólo por la pura lógica que desprendían. Encontró a su chico listo, raro, extremadamente raro, como ella misma. Encontró a su escritor, con todos los adjetivos que ella quería conocer y jamás había escuchado, sin darse cuenta de que los necesitaba para continuar. Encontró al mejor compositor, el mejor guitarrista, que le enseñó notas musicales que no conocía y melodías jamás escuchadas. Encontró su lugar en el mundo, su mundo, y se quedó allí.
Para siempre."

sábado, 2 de octubre de 2010

Siempre París.

Ya era hora de que este texto saliese a la luz...

Recorrió las calles heladas de París con el frío alojado en los huesos. Sola, ante una acera inmensa, las nubes grises jugaban encima de su cabeza. Suspiró, cerró los ojos y volvió a refugiarse en su bufanda roja. Se sentía tan pequeñita...Nada era igual desde que él se había marchado. Incluso la Torre Eiffel cuando se imponía ante ella, con sus estructuras indestructibles, parecía tener ahora otro aspecto. Los días interminables habían regresado y le pillaron por sorpresa, cuando creyó que con su amor lo tendría todo; una sonrisa permanente, y ese desafío constante en su cabeza: volverle loco una vez más, y otra, y otra. Apresuró el paso dejando atrás su soledad, con la esperanza de volver a verlo sentado en la mesa de siempre en aquel café. En secreto, todas las mañanas iba allí, con la misma idea descabellada en la cabeza de que, tras un periódico y con una taza de café, apareciese él. Que sonriendo se levantase y en un abrazo la llevase tres metros sobre el cielo. Volver a besarlo. Era con el único deseo que había vivido durante aquellos últimos cuatro meses. Diciembre ahora se presentaba mucho más largo. Y en su mente viajaba una pregunta continuamente: ¿Dónde estará? "Café deus Deux Moulins" Esa fue la respuesta determinante aquel día. El café se le enfriaba entre las manos, y la sensibilidad que llevaba prendida brotó de nuevo cuando vio que estaba sola una vez más. No podía perderle, aunque su sensación era la de haberlo perdido ya...pero, ¿cómo iba a dejarla tirada en esto? Y sí, allí estaba él, aquel 14 de Diciembre, detrás de ella. Le tapó los ojos con las manos y volvió a sonreír. Sabía que era él, sin girarse. Su olor, ese inconfundible olor que le hacía viajar de vuelta a los intensos días de verano que habían vivido en las maravillosas calles de París. Chicle de menta, siempre. Ya nada importaba. Estaban juntos. Por fin podía decir "juntos". No más kilómetros, no más suspiros sin razón, vías, ni carreteras que los separasen. No más aire entre ellos. Eran uno. Y un rayito de sol pareció iluminar por un momento su congelado corazón.


-Tres sílabas, ocho letras, ¿sabes qué es? -le preguntó con su sonrisa permanente recién estrenada. -Te quiero. -y le besó.


Desde aquel momento, se hizo amante de las sorpresas, de las inesperadas sobre todo. De él, aunque realmente lo había sido siempre. Y de París. Incondicionalmente. La llamaban la ciudad del amor. Y realmente, lo era.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Otro 1 de Septiembre.


"Te llevas mi sonrisa, te dejas todo lo demás...Y entre tú y yo tan solo flores." ¿Recuerdas? Poco después de marcharte, supe que esa canción había sido compuesta para tí. Hoy, hace otro año más. Otro uno de Septiembre. Un nuevo dos mil diez. Y dos años después de que dijeses adiós a todos los que te queríamos. Si te digo la verdad...es inútil seguir preguntándose por qué, creo que todos hemos asumido ya lo duro que es a veces el destino. Tú la primera. Yo tal vez la segunda. He seguido echándote de menos desde entonces...Y siempre lo haré. Ahora entiendo tus palabras mucho mejor. Ya tengo diecisiete. Y ese fue tu último cumpleaños. De sólo pensarlo, me da un escalofrío porque en marzo cumplo mis dieciocho, y sigo recordando cuántas veces me decías lo genial que sería tenerlos. Tú, con tus tonterías, tener dieciocho años supongo, es otra etapa más de la vida, normal y corriente. Tú te congelaste ahí. En tus diecisiete. Hasta entonces para el resto del mundo sólo habrías sido dos pulmones más respirando sobre la faz de la tierra y un corazón latiendo, que poco después, dejaría de hacerlo. Para mí, siempre habías sido mucho más que eso.. Eras una guía, un renglón firme y correcto, mi pauta, unas huellas que seguir. Eras una amiga. De las de verdad. Hasta que tú lo torciste todo. Y unas malditas pastillas te torcieron a tí. Ahora sólo me queda preguntarte, cómo se viven los diecinueve ahí arriba. Y pedirte que, si algún día volvemos a estar juntas por casualidad del asqueroso destino, sigas enseñándome un camino, por favor.


Y bueno...en cuanto a nuestras conversaciones...hoy en día seguirían siendo del mismo estilo. Sabes a lo que me refiero, ¿verdad? Sigo siendo una ilusa, y creo que eso no va a poder robármelo nadie, la ilusión. Ni tú misma lo lograste cuando decías que abriese los ojos ante la realidad...De hecho, el día que cambie, siento decírtelo pero...dejaría de ser yo.


Un año más, en el que vuelvo a escribirte. Y seguiré haciéndolo. Por siempre. Te lo prometo.



Te quiero amiga.
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